Apulia es una tierra para descubrir lentamente. Su ubicación geográfica calcó en ella los signos del tiempo: dinosaurios, paleolítico, neandertales, religiosidad primitiva, Magna Grecia, Roma, paleocristianismo, medioevo, bizantinos, conquista normanda, cruzadas, reyes y emperadores: Hohenstaufen, De Anjou, Aragón, Habsburgo, Borbón, Saboya, la II Guerra Mundial, la Guerra Fría.
Cada época sepultó la precedente, pero algunas trazas de esta herencia cultural variopinta se conservan hasta hoy. De lo que sobrevivió o pudo ser redescubierto, Guías de Apulia se complace en presentarte las 7 Maravillas de Apulia que debes conocer.
1. Los «trulli» de Alberobello. Un unicum en Italia, Patrimonio de la Humanidad por Unesco.

Arquitectura popular sin tiempo. Construidos íntegramente en piedra caliza desde el algibe subterráneo para colectar agua de lluvia hasta sus muros reforzados y el característico techo cónico. Presentes en gran parte del centro de Apulia, existe sin embargo la ciudad de Alberobello, concebida en el S. XVII exclusivamente con este tipo arquitectónico de vivienda campesina.
2. Castel del Monte, ciencia, símbolo o capricho medieval. Patrimonio de la Humanidad por Unesco

Federico II Hohenstaufen (1194-1250), emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, «Stupor Mundi» para sus amigos, «Puer Apuliae» para sus rivales, fue un adelantado a su tiempo. Concibió un castillo en medio de la nada donde el número 8 es protagonista indiscutido. ¿Qué quiso decir con él o qué cosa quería representar? Lo descubrirás.
3. Barroco Leccese, más que arte, un manifiesto de vida.

Cuando el escenario geopolítico del sur de Italia cambió en el S. XVII, el Renacimiento que pasó solo de soslayo era ya un recuerdo y el arte por excelencia se llamaba Barroco. Talleres y escuelas de pintura y escultura proliferaron y se disputaban las mejores comisiones. La iglesia tridentina sedienta de arte fue la principal mecenas. En los anales del arte italiano quedaron grabadas las iglesias barrocas de Lecce.
4. Basílica de Santa Caterina de Alejandría, Galatina. Los herederos de Giotto en Puglia.

Las grandes gestas de los caballeros medievales se coronaban con conquistas y donaciones. Familias ricas gastaban ingentes cantidades de dinero para levantar templos, decorarlos y donarlos al Papa o alguna orden religiosa. Galatina esconde el más grande tesoro de arte tardomedieval del sur de Italia, en el que sapientes artesanos franciscanos plasmaron un completo evangelio que quita el aliento, en el mejor estilo del maestro Giotto di Bondone.
5. Mosaico bizantino medieval de la Catedral de Otranto. Declamación religiosa o mensaje secreto.

Con la conquista normanda del S. XI se puso fin al dominio bizantino en el sur de Italia. Desaparecería con ello una centenaria tradición política, administrativa y religiosa. En estas postrimerías expiraba también una cosmovisión del mundo griego que en Otranto tenía como puente cultural entre lo profano y lo divino el monasterio de San Nicolás de Casole. Sus eruditos monjes supieron navegar con los nuevos vientos del ambiente latino y plasmaron en mosaicos las gestas de los recién llegados en las catedrales de Brindisi, Taranto y Trani, hoy con solo pequeños fragmentos inconexos; mientras que casi completo se conserva todavía en la catedral de Otranto con más de 700 m2 de imágenes que combinan antiguo testamento, cultura helénica y literatura.
6. Basílica de San Nicolás Peregrino, Trani. Una catedral en el mar.

La más alta, la más esbelta, la más blanca. El modelo mejor logrado de la arquitectura románico-ápula en el puerto de Trani es en realidad dos templos y una cripta en un solo edificio. Una de las ciudades más dinámicas e importantes de la región desde la época tardo romana hasta hoy.
7. Olivos milenarios de Apulia. 3000 años de olivicultura y producción de aceite.

Hasta hace quince años eran 60.000.000. Una enfermedad ha diezmado un tercio de ellos, pero muchos aún sobreviven y producen aceitunas tal y como lo han hecho desde los albores del primer milenio de nuestra era. Las tribus pre helénicas elaboraban aceite de oliva para lámparas y en el florecer de la Magna Grecia su difusión creció para uso en la limpieza del cuerpo. En el S. XV comenzó la producción de aceite «lampante» a gran escala y fue el principal ingreso económico del Reino de Nápoles y de los señores feudales. Desde fines del S. XIX se comienza la producción de aceite alimenticio y hoy muchas fincas viven del comercio del «extra virgen». En el litoral costero entre Ostuni y Monopoli se encuentra el «valle de los gigantes», olivos seculares e incluso milenarios, cuyos troncos con el tiempo se abren y separan hasta dos metros o, se enroscan sobre su eje danto uno, dos o tres giros. Un espectáculo de la naturaleza que vale la pena apreciar de cerca, quizás visitando, alojando o comiendo en alguna de las muchas fincas turísticas o almazaras que aún los custodian.
Guías de Apulia te invita contactarnos si quieres saber más sobre estas maravillas y de cómo visitarlas en completa autonomía o en nuestra buena compañía y guía. ¡Buen Viaje!